El pasado 26 de septiembre se publicó el Real Decreto 1578/2008, de retribución de la actividad de producción de energía eléctrica mediante tecnología solar fotovoltaica.
El principal cambio introducido por esta nueva legislación es la bajada de las tarifas, que oscilan entre un 25% y un 30%, dependiendo del tipo de instalación, aunque finalmente la tarifa para instalaciones de suelo no ha quedado tan mal parada como se preveía, quedando estipulada en 32 céntimos de euro por kilovatio hora. Parece que se considera más interesante en estos momentos promover las instalaciones sobre cubierta ya existentes, aunque se han endurecido los trámites administrativos y económicos, al exigir el nuevo RD un aval bancario para todas las instalaciones de este tipo.
Las principales asociaciones del sector asumen que esto supondrá una contracción del mercado durante los próximos años, agravada además por la crisis financiera internacional. Sin embargo, se muestran satisfechas debido al firme compromiso que han recibido de la Administración para apoyar al sector fotovoltaico de manera estable y sostenida. Se solicita además, que este compromiso se extienda a otros Ministerios diferentes del de Industria, como son los encargados de Medio Ambiente - porque la energía fotovoltaica es una de las principales estrategias para cumplir con el protocolo de Kioto - y el de Trabajo, ya que las empresas del sector contribuirán a crear y mantener numerosos puestos de trabajo durante estos tiempos de crisis.
Otros aspectos a destacar de este nuevo reglamento son la intención de la Administración de evitar la especulación mediante la nueva regulación de la potencia de las plantas productoras, y la supresión o reducción de la tarifa regulada para grandes instalaciones.
Por otro parte, la gran reducción para los cupos máximos de potencia, que es claramente inferior a la capacidad de producción e instalación presente y futura, se traducirá en un freno importante en el ritmo de instalación que ha habido durante los últimos años. Además, el ajuste de tarifas al desarrollo del mercado se podría haber llevado a cabo de manera más flexible, estableciendo límites para el cálculo de las nuevas tarifas que no fueran restrictivos en cuanto a la potencia instalada.
Noemí Merino
Consultora de Comunicación
A3Factory Design